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Cómo funcionan
Las lámparas de movimiento líquido, llamadas también
lámparas de lava, han existido durante décadas. Su suave movimiento
puede resultar muy relajante, y su efecto estético atrajo la
atención en los años setenta. Actualmente están regresando con
fuerza a los mercados.
Su invención se le atribuye a Edward Craven Walker, un
inglés nacido en Singapur y que fue el primero en comercializarlos.
Según la historia relatada por el mismo Walker, cuando estaba
tomando unos tragos en un bar inglés poco después de la Segunda
Guerra Mundial, cuando observó que parte del decorado del lugar
incluía algo parecido a una mezcladora de cocteles, latas y otras
cosas que formaban una lámpara. La compró a su dueño, un tal señor
Dunnet, y dedicó varios años a perfeccionarla.
El funcionamiento de las lámparas de lava es sencillo e
ingenioso. En esencia se necesitan dos líquidos, insolubles uno en
el otro pero de semejante densidad. En el caso del aceite y el agua,
ambos son insolubles, no se pueden mezclar. Pero sus densidades son
muy diferentes, y el aceite siempre flotará sobre el agua.
Pero si las densidades son semejantes, se pueden formar
glóbulos de un líquido en el otro. La fórmula exacta que se utiliza
en las lámparas de lava está patentado y es mantenido en secreto por
los fabricantes. No obstante muchas personas han buscado sus propias
fórmula, no siempre con éxito.
Los líquidos en la lámpara son llamados agua y lava. Se
mantienen en un recipiente transparente con una fuente de luz en su
parte inferior. Cuando la lámpara está apagada y fría, la lava,
ligeramente más pesada que el agua, se mantiene en el fondo. Cuando
la lámpara se enciende y se calienta (lo que le toma alrededor de
treinta minutos) la lava, calentada a su vez, se expande, lo que
hace que disminuya su densidad. Como consecuencia flota hacia la
parte superior de la lámpara, donde vuelve a enfriarse y descender.
Este movimiento continuará mientras se tenga encendida la lámpara.
Todo esto ocurre con lentitud, pues la absorción de calor
y el enfriamento son también lentos, y el cambio en la densidad es
mínimo. Así se obtiene un movimiento pausado y casi hipnótico
característico de estas lámparas.
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